José Augusto Nascimento Silva “Naná”

8 de abril de 1962 - 13 de abril de 2020
Rio de Janeiro, Brasil

Amigo. Compañero. Chef. Sincero. Autodidacta.

José Augusto Nascimento Filho, de 57 años, conocido como Naná, llevó su vida e inspiró a cada colega de trabajo y amigo.

Siempre atento, el editor de imágenes de la cadena de TV SBT Rio tenía un cuidado inmenso por todo lo que creaba. Se dedicaba como nadie. Preguntaba a los cameraman por qué no tenían el mismo cuidado en la imagen que él con la estética del video —color, tomas, sonidos— durante las grabaciones en la calle.

Naná también conquistó a muchas personas por el sabor. La cocina era su segunda oficina. Pasteles, dulces, platos típicos portugueses de tradición familiar. La redacción se animaba cuando él llegaba con sus platos deliciosos. Y él se llenaba de orgullo al ver a todos comiendo y elogiando sus dotes.

Autodidacta, leyó e investigó muchísimo. Era un almanaque de la historia de Río de Janeiro. Esa búsqueda por conocimiento hizo que tuviera un cariño por cosas antiguas. Se la vivía en comercios de antigüedades en búsqueda de tesoros añejos.

Esas ganas las ponía en su trabajo también, cuidando del archivo de SBT después de más de 20 años como editor de imágen.

Naná fue amigo. El tipo de amigo que está a tu lado siempre. Que camina contigo hasta tu casa.

Su partida fue un choque entre todos que lo conocían. Especialmente sus amistades. Naná siguió trabajando en plena pandemia y llegó a criticar a la empresa por hacer ir a trabajar a empleados con leves síntomas de covid-19. En abril, Naná se sintió mal: con dolor de cabeza, fiebre y fue internado. Falleció al poco tiempo, dejando tristeza por la falta de despedida impuesta por esa enfermedad.

Su sonrisa, compañía, el sabor de sus platillos y su manera única de ser, jamás serán olvidadas.

Versión en portugués

Amigo. Companheiro. Mestre cuca. Sincero. Autodidata. Assim Naná levou a vida e inspirou cada colega de trabalho e amigo. Sempre atento, o editor de imagens do SBT Rio tinha apreço por tudo que montava. Se dedicava como ninguém. Chamava atenção de quem não cuidava da estética enquanto estava na rua.

Esse Naná gostava de conquistar pelo sabor. Cozinhava que era uma beleza. Bolos, pastéis, fulá e o preferido: cuscuz marroquino. A redação soltava fogos quando ele chegava com os pratos e ele ficava todo orgulhoso.

Autodidata, lia e pesquisava muito. Era um almanaque da história do Rio de Janeiro. Essa busca por conhecimento fez com que tivesse um apreço por coisas antigas. Vivia em antiquários e brechós, sempre em busca de um tesouro. Não à toa, cuidava do tesouro da empresa trabalhando no Arquivo.

Naná foi amigo. Desses de comprar briga por você. De te acompanhar até em casa e deixar saudades em até quem não via há quase uma década.

Sua partida foi um choque nos amigos e colegas. De uma hora para outra começou a se sentir mal. Em pouco tempo foi internado e partiu. Partiu deixando corações arrasados pela falta de despedida imposta por essa doença.

Mas o sorriso, o companheirismo, o sabor de suas comidas e seu jeito único jamais serão esquecidos.

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Este perfil fue construido con los testimonios de Cristina Navarro, amiga y colega, y Paulo Nogueira, colega.

Libro de firmas
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